16 septiembre 2010

Uno de cada siete estadounidenses vive en la pobreza

El nivel es dramático y no se conocía desde el año 1965

YOLANDA MONGE - Washington - 16/09/2010
Uno de cada siete estadounidenses vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que supone algo más de un 14% de la población total (305 millones), según cifras del censo de 2009 que se acaban de hacer públicas. El nivel es dramático y no se conocía desde el año 1965, cuando otro presidente demócrata -Lyndon B. Johnson- le declaró la guerra a la pobreza.
El anuncio constituye otro revés para la Administración demócrata que enfrenta elecciones al Congreso en poco más de seis semanas. "La acción más importante contra la pobreza es conseguir que la economía crezca y garantizar que haya suficientes empleos", declaró Barack Obama hace unos días en conferencia de prensa en la Casa Blanca. El gobernante subrayó su compromiso de ayudar a que los pobres alcancen la categoría de clase media y afirmó: "Si podemos hacer que la economía crezca a un ritmo más rápido y crear más empleos, abandonaremos un terrible círculo vicioso". Los nuevos datos cubren el primer año de Obama en el poder, cuando el desempleo alcanzó cifras récord del 10% en los meses posteriores a la peor crisis económica vivida en EE UU desde los años de la Gran Depresión.
De acuerdo a datos oficiales de 2009, la línea de pobreza en EEUU se sitúa, para una sola persona, en 10.830 dólares (8.281 euros) anuales. La cifra crece a 14.570 dólares (11.140) para dos personas que viven juntas, y a 18.310 (14.000) para un núcleo familiar de tres integrantes. Para una familia tipo de cuatro personas, el umbral o línea de la pobreza se ubica en 22.050 dólares (16.860) anuales. Prácticamente todas las estadísticas que arroja la oficina del Censo son sombrías: más de 50 millones de personas carecen en EEUU de cobertura médica.

14 septiembre 2010

El oro marca su precio más alto de la historia por las dudas sobre la economía

La fuerte caída del dólar frente al euro y el yen llevan al metal a un nuevo récord en 1,269 dólares
El precio del oro, el valor refugio por excelencia, ha vuelto a marcar hoy un récord en el mercado de Londres por la fuerte caída del dólar frente a otras divisas de referencia como el euro o el yen japonés. En paralelo, los inversores han aumentado sus posiciones en los títulos de deuda de los países sin problemas como Alemania para ponerse a cubierto de la incertidumbre que pesa sobre los mercados de renta variable al mismo tiempo que el franco suizo alcanzaba niveles máximos por los mismos motivos.
La caída de la confianza de los inversores en Alemania hasta su nivel más bajo en 19 meses ha provocado una reacción en cadena en una jornada sin muchos más datos relevantes que ha llevado a los parqués a registrar pérdidas durante la mayor parte de la jornada, aunque al final algunas Bolsas, como la española, que han logrado cerrar en verde. En oposición al dato del instituto ZEW alemán, desde Estados Unidos llegaba el dato de que las ventas minoristas subían más de lo esperado, lo que permite quitar algo del derrotismo sobre la recuperación que ha acompañado a las últimas sesiones.
La subida del oro de un 1,8% hasta los 1,269 dólares por onza ha sido la consecuencia de una reacción en cadena en los mercados de divisas y las dudas sobre el futuro de la economía. Así, la reelección del primer ministro de Japón, Naoto Kan, como presidente del gobernante Partido Democrático (PD), lo que confirma que seguirá al frente del Ejecutivo, ha disipado los temores a una devaluación del yen. Por este motivo, la moneda japonesa ha marcado su valor más alto frente al dólar desde 1995 (83,07 dólares), lo que ha causado a su vez una revalorización del euro.
Con el dólar en estos mínimos, el oro, que cotiza en la divisa estadounidense, ha respondido con un fuerte aumento para contrarrestar la pérdida de valor, que también se ha trasladado a sus futuros con un repunte superior al de su cotización diaria con un 2%.

07 septiembre 2010

El Plan E de USA ...

Obama lanza un plan de estímulo en infraestructuras para crear empleo


EE UU pretende invertir 38.800 millones en carreteras y vías férreas - El presidente confía en remontar con vistas a las elecciones

Con la vista puesta en las elecciones legislativas de noviembre, Barack Obama solicitó ayer al Congreso una fuerte inversión en la modernización de infraestructuras como primer paso de una nueva inyección de dinero público que pretende ayudar a la economía a acelerar el lentísimo ritmo de recuperación actual y, sobre todo, favorecer la creación de puestos de trabajo , de lo que en estos momentos depende todo el proyecto político del presidente.
EE UU destruye empleo por tercer mes pero a menor ritmo del esperado
Obama cree necesario "un ataque a gran escala" para combatir la crisis
Obama se plantea eliminar impuestos a las empresas para fomentar la contratación
El plan de infraestructuras, que exige un gasto inicial de 50.000 millones de dólares (unos 38.800 millones de euros) y que pretende reconstruir centenares de miles de kilómetros de autopistas, vías férreas y aeropuertos, forma parte de un nuevo plan de estímulo económico que se completará con el anuncio, el miércoles, de una rebaja fiscal de 100.000 millones de dólares a las empresas que creen empleo . El propio Obama expondrá otros detalles de su plan el próximo viernes.
De esa manera se cerrará una semana en la que el presidente intenta salir al paso de esta desfalleciente economía, que es incapaz de crear empleo al ritmo esperado y mantiene la tasa de paro en un 9,6% políticamente inmanejable. La iniciativa presentada ayer, que incluye la creación de un banco de infraestructuras para inversiones posteriores, promete crear puestos de trabajo de forma inmediata y pretende que la inversión inicial sea cubierta con el dinero que se obtendrá por la eliminación de subvenciones a la industria del petróleo. Todo el proyecto queda en manos del Congreso, donde existen serias dudas de que pueda salir adelante.
"Estamos hablando de una inversión en el futuro que creará cientos de miles de puestos de trabajo en el sector privado", declaró ayer Obama al defender su plan en un discurso con motivo del Día del Trabajo ?que en Estados Unidos se celebra el primer lunes de septiembre? en Milwaukee (Wisconsin).
La Casa Blanca no quiere denominar a esta nueva ofensiva un nuevo plan de estímulo económico, aunque lo es, porque el que fue aprobado a los pocos días de comenzar la presidencia de Obama, de cerca de 800.000 millones de dólares, no se ha ganado el favor del público ni ha conseguido los ambiciosos resultados que se proponía. En el mejor de los casos, el plan de estímulo de 2009 evitó que la situación llegara a ser aún peor, pero al precio de extender entre los norteamericanos la imagen de un presidente derrochador que usa con demasiada ligereza el dinero del contribuyente sin obtener resultados. Este segundo estímulo que anunció ayer no ayudará, desde luego, a paliar esa imagen, pero la Casa Blanca espera que a medio plazo sirva para crear empleo y que con eso permita la reconciliación entre el presidente y sus votantes.
Está por ver. De momento, su paso por el Capitolio va a ser extremadamente complicado. Dando por descontada la oposición de los republicanos, para los propios demócratas será muy arriesgado dar su voto a un nuevo plan de gasto público con un presidente cuya popularidad sigue cayendo y está ya en torno al 45%.
La baza del presidente para conseguir la aprobación de su nuevo plan es demostrar a los ciudadanos que el partido de la mayoría gobernante en Washington no está con las manos cruzadas ante la inquietud económica reinante, que quiere hacer cosas y tiene iniciativas para mejorar la vida de todos los estadounidenses.
Aun consiguiendo la luz verde del Congreso, las nuevas medidas no llegarán a tiempo para cambiar drásticamente el pronóstico de las elecciones de noviembre, en las que se anticipa una fuerte derrota demócrata, con la posibilidad incluso de que el Partido Republicano recupere el control tanto del Senado como de la Cámara de Representantes. Si Obama no consigue la aprobación de su plan antes de las elecciones, es prácticamente imposible que lo logre después.
Pocas armas más le quedan al presidente para darle a la economía el brío que le falta. Su propuesta de ventajas fiscales para las empresas, que presentará mañana, tendrá probablemente mejor acogida en el Congreso, pero tampoco está exenta de polémica.
La Casa Blanca pretende pagar esa reducción de impuestos con el dinero procedente de la rebaja fiscal impuesta por George Bush y que quedará sin efecto a partir del 1 de enero.

14 agosto 2010

La economía de USA espanta fantasmas?

EE UU espanta de momento el fantasma deflacionista


El encarecimiento de la cesta de la compra el mes pasado coloca el índice de inflación en el 1,2%
Tras tres meses de caídas, los precios volvieron a subir en julio en Estados Unidos. Y lo hicieron al ritmo más fuerte en un año, tres décimas. Eso, en principio, atenúa el riesgo deflacionista que tanto teme Wall Street . Pero la economía estadounidense se desacelera, como puso en evidencia esta semana la Reserva Federal (Fed), lo que provoca que el fantasma siga revoloteando.
El encarecimiento de la cesta de la compra el mes pasado coloca el índice de inflación en el 1,2%. El motivo principal de este repunte está relacionado con el alza del 2,6% en el precio de los productos energéticos. Pero si se descuenta este elemento volátil del indicador, y la evolución del precio de los alimentos, la inflación subyacente subió una décima, y se coloca al 0,9% anual.
En junio, lo precios cayeron una décima, dos en mayo y una en abril. Muchos economistas, e incluso algunos miembros de la Fed, temen que la debilidad de la demanda interna presione a la baja los precios y acabe atrapando a la economía de EE UU en una espiral deflacionista al estilo japonés. La vivienda va a jugar un factor clave en este sentido en los próximos meses.
De momento, este nivel de precios da margen de maniobra al banco central para a mantener los tipos de interés en la banda del 0% al 0,25% durante un periodo prolongado, para ayudar al crecimiento. Eso, en el lenguaje de la Fed, se traduce en al menos seis meses más. Pero si se materializar la deflación, el problema es grave, porque no hay instrumentos para combatirla.
Los datos publicados hoy están todos relacionados con la marcha del consumo. Junto a la evolución de los precios, se publicaron también las ventas en el comercio. Y de ese lado llegaron señales esperanzadoras, aunque no muy sólidas. En términos generales, subieron cuatro décimas, gracias a las ventas de coches y de la gasolina. Si se excluyen, cayeron un 0,1%.
Es un indicador clave de cara a saber como arrancó el segundo semestre, porque dos terceras partes del producto interior bruto de EE UU se alimentan del consumo. Con una tasa de paro del 9,5% y la vivienda en regresión, muchas familias se echan atrás y prefieren ahorrar. Y todo esto tiene lugar mientras se debate si se suben los impuestos para combatir el déficit.
Una marea de estadísticas que tiene un reflejo en el indicador de confianza. El dato anticipado para agosto muestra un ligero repunte, de los 67,8 puntos en julio hasta los 69,6 puntos en la lectura provisional. Una mejora que superó incluso la previsión de Wall Street y eso permitió al Dow Jones borrar los números rojos que estaba teniendo antes de la apertura de la jornada.

01 agosto 2010

EE UU modera con fuerza su crecimiento hasta el 2,4%

El repunte en un 28% de las importaciones frenan la expansión de la primera potencia mundial 

La actividad económica volvió a perder brío en el segundo trimestre en Estados Unidos. Su producto interior bruto se expandió a un tímido 2,4% de tasa anualizada, lo que deja la intertrimestral por debajo al medio punto. Un crecimiento anémico que no permitirá hacer frente a los dos grandes problemas a medio plazo: el paro y la degradación de las cuentas públicas.

El consumo, del que dependen dos terceras partes de la economía, creció apenas un 1,6%

El dato del Departamento de Comercio es un punto y tres décimas porcentajes más débil que en el primer trimestre, y se queda muy lejos del 5,6% visto durante los tres últimos meses de 2010. Timothy Geithner, secretario del Tesoro, ya anticipó el pasado domingo una moderación, pero descartó que vaya a haber una recaída como la que se vivió en la Gran Depresión.

El indicador general es muy próximo al consenso de Wall Street, que esperaba un crecimiento entorno al 2,5%. Y la revisión al alza de un punto en el dato del primer trimestre hace albergar algunas esperanzas de cara al ajuste que se puede hacer en los dos próximos meses al dato del segundo. Pero no hay que olvidar que hace unas semanas las proyecciones eran más altas.

Sin salir del capítulo de las revisiones, el Departamento de Comercio también ha publicado hoy sus cifras corregidas sobre los ultimos tres años. Según el nuevo balance, la contracción en 2009 fue más profunda de lo que se dijo con una caída del 2,6%, dos décimas más que el 2,4% adelantado. También son peores las cifras para 2008, cuando el PIB del país se estancó en lugar de crecer un 0,4%, y para 2007. En aquel año, según los datos publicados hoy, la economía estadounidense creció un 1,9% frente al 2,1% anterior. En total, entre diciembre de aquel ejercicio y junio de 2009, último trimestre en recesión, sufrió un recorte del 4,1%.
El gasto de los hogares creció apenas un 1,6%, tres décimas menos que en el primer trimestre. La inversión empresarial, sin embargo, subió un 17%, el doble que en el periodo precedente y el mejor dato en cuatro años. Pero la contratación no llega.

El otro foco está en el mercado inmobiliario, donde la inversión en el sector creció un 27,9% por la extensión de los ayudas a la compra de nueva vivienda. Y también en la balanza comercial. Las importaciones crecieron en el trimestre al ritmo más alto desde 1984 con un avance del 28,8%, lo que eclipsó el repunte del 10,3% de las exportaciones. Este resultado de la balanza comercial sustrajo 2,78 puntos al PIB.

26 mayo 2010

Artículo sobre la situación precaria de España en el New York Times

Spain: May 13, 2010


After two decades of dizzying growth — and the collapse of a housing bubble — there is a pervasive feeling in Spain that the party is over.
Spain is mired in a deep recession. It faces an unemployment rate of 20 percent, a budget gap of more than 10 percent of gross domestic product, an overhang of 800,000 unsold new homes and an economy expected to shrink by 0.4 percent in 2010 — and like euro-zone partner Greece, it may have difficulty repaying its debt. Madrid has little wiggle room if investors shun an expected 85 billion euros in new bond offerings, and given Spain's size, its debt crisis is seen by many as the looming problem for world markets.
In late April 2010, Standard & Poor's downgraded Spain's debt rating. With Greece tottering on the brink of financial collapse, fear that the European debt crisis will spread has rattled investors.
On the surface, Spain's debt load appears manageable. Its debt relative to gross domestic product, the broadest measure of its economy, is 54 percent — compared with 120 percent for Greece and 80 percent for Portugal. But what Spain does have is the highest twin deficit, or combined budget and current account deficits, of any country in the world except Iceland, a reflection of how dependent it is on increasingly fickle foreign investors for financing. Spain has 225 billion euros in debt coming due in 2010 — an amount that is about the size of Greece's economy.
Spanairds have accused José Luis Rodríguez Zapatero, the center-left prime minister, of sitting on the sidelines for too long, fearing political repercussions. Mr. Zapatero had presented an austerity plan based mostly on small measures that would not kick in until 2011 at the earliest. His actions have been criticized as ineffective, if not incoherent.
On May 12, 2010, Mr. Zapatero changed course sharply, setting out sweeping spending cuts, reversing past promises to spare pensions and public-sector salaries from the knife. He announced pay cuts of about 5 percent for civil servants — and 15 percent for government ministers — as well as other measures totaling €15 billion, or $19 billion.