Estados Unidos no ha sido nunca el mejor mercado para las empresas ourensanas, y sigue sin serlo ahora. Las ventas efectuadas por los negocios de la provincia al país norteamericano durante los últimos dos años no han evolucionado al ritmo que se podría esperar, sobre todo teniendo en cuenta el dinero que las instituciones públicas se han gastado en acciones encaminadas a fomentar las relaciones de negocios entre empresas de una y otra zona. La última, el año pasado, supuso un desembolso de 200.000 euros.
Así, a pesar de que el 2017 fue positivo en general para las exportaciones de las empresas ourensanas, las operaciones comerciales realizas con el país gobernado por Donald Trump retrocedieron ligeramente, confirmándose así una tendencia que ya se había detectado en el ejercicio del 2016. Ello a pesar de que, precisamente, en junio de ese año había tenido tuvo lugar en Ourense la primera misión comercial con EE. UU., una iniciativa que trajo a representantes de una veintena de empresas. Su propio presidente, José Manuel Baltar, aseguró en aquel momento que la iniciativa, que incluía reuniones personales entre empresarios americanos y locales, «podría transformar a Ourense». No parece que fuera así porque, al cierre de ese ejercicio, y según los datos publicados por el Instituto Español de Comercio Exterior, Icex, lejos de subir o al menos mantenerse, las ventas a empresas de USA habían bajado un 13 %. En total, se habían comercializado entre enero y diciembre productos por valor de 21,7 millones de euros, frente a los 25 que había supuesto la exportación a esa región en 2015.
Y las cosas no mejoraron al año siguiente. Como es sabido, la entidad Advanced Leadership Foundation, presidida por Juan Verde -que se presenta como exasesor de Obama y Clinton-, había sido contratada por la Diputación para organizar dos misiones comerciales. La última tuvo lugar en julio pasado y supuso el desembarco de otros 22 empresarios en teoría interesados en hacer negocios en Ourense, pero hasta el momento el balance de exportaciones con USA no evidencia que se haya producido un retorno a la provincia de aquella fuerte inversión de dinero público.
Así, hasta noviembre, último mes del que se tienen datos en estos momentos, las ventas a negocios con sede en Estados Unidos seguían bajando, aunque a un ritmo más moderado. En once meses las firmas locales habían conseguido colocar allí mercancía por valor de 19,6 millones de euros.
Supone el 2 % del mercado
Habrá que esperar a que se hagan públicos los datos de diciembre para ver cómo cerró el año completo pero de lo que no hay duda alguna es de que, pese a los intentos de la institución pública -que también trajo a Ourense el año pasado a Robert Kennedy júnior, sobrino del expresidente John Fitzgerald- el estadounidense no es por el momento un mercado que ofrezca demasiadas oportunidades a las empresas ourensanas, ya que las ventas allí suponen el 2 % del total de lo que se exporta.
Mucho más potente, y consolidada es, por contra, la relación comercial que existe con Francia y Portugal, dos países vecinos que son desde hace años los principales compradores de lo que se fabrica en la provincia. Entre ambos generan el 40 % de lo que se factura por este capítulo, siendo Reino Unido el tercer país comprador, seguido de Alemania, México y Bélgica. En total, entre los meses de enero y noviembre del 2017 las empresas ourensanas exportaron productos por valor de 763 millones.
Menos de 700 negocios vendieron en el exterior el año pasado, el 5 % del total de empresas
A pesar de lo que pueda parecer, la exportación es un paso que todavía resulta difícil dar a muchas empresas de la provincia. Pese a que hubo negocios ourensanos que durante la crisis de los mercados nacionales trataron de buscar nuevos compradores para sus productos fuera de las fronteras españolas, lo cierto es que aún son un porcentaje menor dentro del panorama territorial las que han conseguido afianzar lazos comerciales en el exterior. Esto tiene que ver con el pequeño tamaño que tiene la mayoría de las firmas ourensanas ya que, casi siempre, tener una estructura fuerte es garantía de éxito más allá de las fronteras locales.
El año pasado, sin ir más lejos, fueron 678 las firmas con sello ourensano que hicieron algún negocio con clientes extranjeros, una cifra que apenas representa el 5 % del total. Además, es destacable que las exportaciones no tienen un carácter regular en la mayor parte de los casos, tal y como desvelan los informes del Icex. Según ese documento, solo el 37,5 % de las compañías exportadoras se consideran vendedoras habituales, lo que supone que el 65 % restante tiene clientes fuera de España, pero solo consigue hacer negocios en ocasiones puntuales.
En cuanto al volumen de ventas, resulta llamativo que entre solo cinco empresas, todas de gran tamaño, lograsen comercializar el 48 % de todo lo exportado. Además, 95 negocios vendieron al exterior mercancía por un valor superior a medio millón de euros, mientras que hubo otras 241 para las que la exportación supuso un retorno económico de menos de 5.000 euros.
Jack Lew expresó: “Harriet Tubman es una de las grandes historias estadounidenses. Una mujer nacida en esclavitud, analfabeta durante toda su vida, que rescató a muchísimas personas de la esclavitud a través del ferrocarril subterráneo una y otra vez, arriesgando su propia vida para salvar a otros. Hizo tareas de inteligencia para nuestro ejército durante la guerra civil y más adelante trabajó en el movimiento a favor del voto femenino. Es una gran historia estadounidense”.
En total, EEUU y Cuba han fijado un máximo de 20 vuelos diarios a La Habana y otros 90 a otras 9 localidades cubanas. No habrá restricciones el tipo de aeronave ni en las dimensiones es de ésta. Y, aunque las rutas a esas 9 ciudades -excluida la capital- no vayan a ser ocupadas de forma inmediata, las dimensiones del acuerdo indican que EEUU y Cuba prevén en el futuro un tráfico aéreo más que considerable entre los dos países.
El fiscal afirma en su denuncia que se defraudó a miles de inversores
Eric Schneiderman vuelve a la carga. El fiscal neoyorquino pone ahora bajo el punto de mira a JP Morgan Chase,
la entidad más grande de EE UU con una demanda en la que le acusa de un
fraude sistemático en la venta de activos respaldados por hipotecas
tóxicas. Pero en su caso de trata de un problema heredado tras hacerse
con el control del banco de inversión Bear Stearns.
El coloso financiero que dirige Jamie Dimon se hizo con la firma neoyorquina tras colapsar en 2008, unos meses antes de que se derrumbara Lehman Brothers.
Bears Stearns fue, de hecho, la primera entidad de Wall Street en sacar
a la luz los problemas de los abusos con las hipotecas, después de que
en 2007 dos de sus fondos especulativos se declararan sin liquidez.
El fiscal afirma en su denuncia que se defraudó a miles de
inversores. Los cargos contra JP Morgan forman parte del trabajo de la
nueva unidad creada por la Administración de Barack Obama para penalizar
la conducta abusiva que llevó a la mayor crisis desde la Gran
Depresión. Pero este primer ataque es por la vía civil, por lo que no se
depuraran responsabilidades penales.
La falta de pruebas impidió incriminar a los directivos que estaban
detrás del empaquetado de hipotecas. Schneiderman busca con su acción
legal atacar a los bancos por los problemas de supervisión interna a la
hora de evaluar los préstamos y por no ser transparentes con sus
clientes al promocionar activos que tras el estallido de la burbuja
inmobiliaria quedaron sin liquidez.
Florentino Pérez, the chief of
Grupo A.C.S. The company, saddled with a 9 billion euro ($11.7 billion)
debt pile is in the midst of a frantic campaign to distance itself from
the Spanish economy.
LONDON — In a country with one of the highest levels of company debt in the world, few businesses in Spain shoulder as big a burden as Grupo A.C.S.,
the global construction giant whose debt woes have become a mirror
image of Spain’s own increasingly severe financial struggle.
Economists say that a great threat to Spain could be
the snarl of debt choking off the growth prospects of A.C.S. and other
highly indebted Spanish corporations.
Saddled with a 9 billion euro ($11.7 billion) debt pile that is twice
the size of the company’s shrinking market value, A.C.S. is in the midst
of a frantic campaign to sell off assets, pay down debt and further
distance itself from a Spanish economy caught in a spiral of austerity
and deflation.
The Spanish government’s harsh budget cuts and their depressive effect
on the economy have prompted foreign investors to sell Spanish stocks
and bonds in droves. On Tuesday, Spanish stocks plunged 2.8 percent and
the government’s 10-year bond yields spiked to 6 percent as Spain moved
to bail out its ailing banks, and uncertainty over Greece loomed.
But economists now say that one of the greatest threats to Spain could
well be the snarl of debt choking off the growth prospects of A.C.S. and
other highly indebted Spanish corporations. And they warn that as these
companies cut back on investments and shed assets as well as jobs, the
result could be a Japan-style lost decade of stagnation.
An important metric in the euro zone debt crisis has been government
debt as a percentage of the total economic output, and Spain has a
relatively low ratio of 70 percent, compared with 165 percent for Greece
and 120 percent for Italy.
But according to a recent report by McKinsey
on global debt, Spain’s nonfinancial private sector debt is 134 percent
of gross domestic product, higher than any major economy in the world
with the exception of Ireland, where the figures are skewed by the
outsize presence of foreign multinationals. Factoring in bank, household
and government obligations, the total figure rises to 363 percent of
G.D.P., trailing only Japan at 512 percent and Britain at 507 percent.
“The problem in Spain is not government debt, it’s private sector debt,”
said Jonathan Tepper of Variant Perception, a London-based research
boutique with a specialty in Spain. “A.C.S. perfectly captures this
problem.”
Under the stewardship of its ambitious chairman, Florentino Pérez,
A.C.S., like many other corporations in Spain during the recent boom,
gorged on cheap debt, seeking to diversify by buying large equity stakes
in companies in Spain and elsewhere.
In a bull market, this web of cross-holdings held in special-purpose
vehicles and financed by bank loans can sustain a vast corporate
appetite. But when the assets backing these debts plunge and the banks
call in their loans, the opposite can occur.
“It is a really bad time for these companies,” said Mauro Guillen, an
expert on Spanish multinational companies at the Wharton School of the
University of Pennsylvania. “The government is no longer investing in
infrastructure, the municipalities are no longer paying their bills and
the companies are in constant need of refinancing from their banks. So
they have to unload their positions to raise cash.”
With 28 billion euros in revenue, A.C.S., or Actividades de Construcción
y Servicios, is one of the largest building services companies in the
world. Its projects range from building subway stations in Manhattan and
managing toll roads in Florida, to collecting waste in France and
building wind farms in Brazil.
But for the growing legion of investors who have been betting against
the company by selling its shares short, A.C.S.’s still significant
exposure to Spain’s ailing construction industry and austerity-hobbled
municipalities feeds their bearish outlook.
Credit Suisse, in a recent report, warned that 48 percent of the
company’s cash flow comes from various Spain-related infrastructure
projects. Tellingly, the bank said, 70 percent of that income depends on
austerity-bound government entities.
More than anything, though, it is the 6 billion euros in debt that
A.C.S. has used to buy a controlling stake of the German construction
company Hochtief, and a similar but now thwarted move to take over
Iberdrola, the Spanish utilities giant, that is at the heart of investor
concerns.
“The debt of this company has gone out of control,” said Javier Suarez, a utilities analysts at Nomura in Madrid.
The decline of its shares has accelerated in recent weeks — the price is
down 40 percent for the year and fell 27 percent in April alone — as it
became clear that the more Iberdrola fell, because of concerns about
regulatory pressures and its own high debt, the worse A.C.S.’s financial
position became.